Hoy en día, disponer de un sitio web – es una condición obligatoria para llevar a cabo una campaña publicitaria exitosa en internet.
Una de las leyes más conocidas de la psicología dice que las personas quieren recibirlo todo de inmediato “aquí mismo y ahora mismo”. Imagina la reacción de una persona que está buscando algo para comprar o cualquier otra cosa en internet. Y WOW!!! De repente, en la inmensidad de la red mundial, se topa con un anuncio (un banner o un artículo publicitario) en el que hay la info que necesita. Naturalmente, la persona que busca no se hará esperar mucho y enseguida seguirá el enlace haciendo clic en él, ya que se ha “recorrido” todo internet en busca de la información necesaria. La persona lo hará, aunque sea por simple curiosidad. Al seguir el enlace, nuestro buscador no solo se familiarizará con el objeto de su búsqueda, sino también con el diseño, la funcionalidad del sitio web, así como con objetos similares a lo buscado.
A menudo ocurre que el sitio al que llegas tras hacer clic en el banner no es otra cosa que un sitio de presentación. Naturalmente, cualquier empresa propietaria de un sitio de presentación no dejará pasar la oportunidad de colocar en él enlaces al sitio principal. Puede ser un enlace a una tienda online o al sitio de una empresa asociada.
Una lógica del sitio bien construida, su ergonomía, la velocidad de funcionamiento (que no siempre depende solo del proveedor) sin duda harán su trabajo. Al usuario le resultará agradable navegar por el sitio, sin esperar a que se abra la siguiente página, si no le molestan los mensajes que aparecen constantemente, con propuestas de ir de inmediato a la tienda o directamente a la oficina a por el producto. Acciones de este tipo por parte del sitio pueden provocar desconfianza en el usuario, una sensación de engaño. Al fin y al cabo, internet vive según sus propios principios. Uno de los más importantes consiste en la interactividad, la posibilidad de interacción activa del usuario con el contenido informativo.









